Ruta en bici por Navarra y País Vasco (Parte 1)

Si estás pensando en hacer un viaje en bici, pero no te decides a dónde ir y te gustaría un poco de inspiración, aquí dejamos un post con el que fue nuestro último viaje en bici: una ruta circular entre Navarra y País Vasco. Con la obligación este último año de cogernos vacaciones en Agosto (madre mía, Agosto de 2019, se nos ha atascado muy mucho este artículo en la bandeja de salida…), y con las ganas de hacer un viaje en bici a flor de piel, dirigirnos hacia el norte parecía la mejor de las opciones y, ATENCIÓN SPOILER, ¡no nos equivocamos en absoluto!

La ruta que contaremos aquí, ha sido diseñada 100% por y para nosotros. Es una ruta que no aparece en ninguna guía y que no sigue los trazados de nadie. Está hecha a medida con nuestros gustos, nuestros intereses y nuestro tiempo. A nuestro paso, despacio, muy despacio… Incluimos, a priori, lugares que nos parecían interesantes, aunque sobre la marcha fueron apareciendo otros que no estaban planeados. Teníamos «una idea» de la ruta que queríamos hacer pero, como a nosotros nos gusta, no había nada cerrado. Nos dejamos llevar por las indicaciones, la intuición o simplemente la casualidad. Improvisando.

La ruta, finalmente quedó así, con punto de inicio/fin en la ciudad de Pamplona. Aquí os dejamos el detalle de cada etapa de nuestra ruta en bici por Navarra y País Vasco:

Ruta Navarra y País Vasco

Día 1. Pamplona - Artaza (58km)

De Pamplona a Artaza

Llegamos a Pamplona en coche desde Castellón con nuestras bicis, alforjas y demás equipaje. Habíamos reservado nuestra primera noche en una pensión, ya que suele ser difícil encontrar un camping en las ciudades. Descargamos y buscamos una tienda donde aprovisionarnos para el primer día de pedaleo: fruta para desayunar y tomate, aguacate y atún para combinarlo con pasta/arroz que habíamos comprado a granel y traído de casa, para evitar la ocasión de tener que comprarlo con envoltorio de plástico (actos como este forman parte de nuestros nuevos hábitos de consumo). Con la compra hecha, no podíamos dejar Pamplona sin una dosis de pintxos, así que nos sentamos en una plaza cerca del parque Yumaguchi a disfrutar de una rica cena.

A la mañana siguiente, nos despertamos con los nervios y la emoción de quién empieza una aventura. Con la ilusión de volver a viajar en bici y la incertidumbre de lo que nos depararía la ruta. Acoplamos todo el equipaje a las bicicletas y ¡ya estábamos listos para arrancar! Las salidas de las ciudades nunca son fáciles y siempre generan un poco de tensión. He aquí nuestras reflexiones sobre estos momentos:

Finalmente, tras un rato de dar vueltas, y algunos líos con el GPS (este es otro tema que ya comentaremos en profundidad) ¡lo conseguimos! Llegamos al cartel de salida de Pamplona, cogemos la NA-700 y empezamos a notar cómo el tráfico disminuye y el número de casas y personas también. Atravesamos los primeros pueblos, todavía un poco «industriales» al encontrarse cerca de la ciudad. Con el avance de los kilómetros, el paisaje empieza a cambiar. Aparecen los primeros pueblos de piedra, el verde/amarillo de los campos y las montañas frente a nosotros. Estamos más que contentos. Como vamos a nuestro paso y con la calma, paramos en Etxauri (15km) a tomar un café. Mirando el mapa, vemos que ahí se inicia el puerto de Etxauri. Unos 440m de subida a lo largo de 7km con un desnivel de un 6-7%. Empezamos con ánimo, parando a beber o a descansar y admirando el paisaje: la pared de roca elevándose sobre nosotros, imponente, te hace sentir muy pequeño.

campos de trigo en Navarra

Seguimos avanzando, atravesando paisajes verdes y montañosos, campos dorados por el trigo y pequeños pueblos de apenas un par de calles. A la altura de Arizala, dejamos la carretera NA-700 y tomamos la NA-7320 dirección Abárzuza. Ahí hacemos parada para comer y, ¡oh sorpresa! nos damos cuenta que nuestro hornillo no es compatible con el gas que habíamos comprado. Error no haber hecho la comprobación antes de salir de casa… Un poco mosqueados continuamos camino con la idea de comprar un bocadillo o parar a comer en algún bar. Segundo error, en los pueblos/aldeas por los que pasábamos no había ni bar, ni tienda… Pero, así son las casualidades, al llegar a la carretera NA-718, vemos entre los árboles una zona de río de aguas cristalinas. Automáticamente decidimos parar en ese increíble lugar. Con las cuatro cosas que llevábamos encima que se podían comer sin cocinar, decidimos parar a comer y disfrutar de un baño fresquito y una siesta en la sombra.

lugares que sorprenden

La alegría de encontrarte un lugar tan alucinante es todavía más grande cuando es algo totalmente inesperado. Algo que no estaba planificado ni conocíamos de antemano. Una sorpresa de esas que tanto nos gustan. Tras retomar el camino por la NA-718, en dirección norte, y unos 12 km después, llegamos a Artaza. Por suerte, había sitio en el camping (nunca suele haber mucho problema si no viajas con vehículo a motor). Decir que recomendamos totalmente el sitio: mucha zona verde, un entorno precioso y un bar con buena comida y precios.

¡Primera jornada superada!

Día 2. Artaza - Sierra de Urbasa - Artaza (30km)

Recorrido la sierra de Urbasa

El camping de Artaza se convirtió en nuestra base para conocer el Nacimiento del río Urederra. En esta ocasión, veníamos atraídos por las imágenes que habíamos visto de este lugar. Llegando al pueblo de Baquedano se inicia la ruta, de unos 6 km. A día de hoy, la entrada es gratuita pero el aforo es limitado, por lo que hay que reservar la entrada en la web. Los vehículos se dejan en un parking en la entrada del pueblo, que en este caso sí es de pago (4,5€). Nosotros aparcamos allí las bicis, sin coste claro, y empezamos la ruta. El camino está muy definido y no tiene pérdida. Una vez iniciado el sendero, hay una bifurcación donde se recomienda tomar el camino de la izquierda. Y ahí es cuando sucede la magia y empiezas a llegar a las primeras pozas y cascadas. Nunca antes habíamos visto un río de ese color. Ese AZUL intenso que, la verdad, te deja con la boca abierta.

nacimiento río Urederra

La senda discurre por un bosque, donde atraviesas varias pasarelas y te pasas el rato alucinando con el color de ese agua y el precioso paisaje. Ha sido un lugar que sin duda ha merecido muchísimo la pena conocer. 

Después de comer en el pueblo, volvimos a nuestras bicis decididos a conocer un poco más la sierra de Urbasa. Cuesta hacia arriba y, pedal a pedal, llegamos hasta el mirador del Balcón de Pilatos. Unas vistas geniales de un paisaje que es espectacular. Unos metros más adelante, paramos para iniciar una ruta de dólmenes (todo hay que decirlo, empezamos la ruta pero no acabamos encontrando ningún dolmen, jejeje). Aunque solo por las vistas mereció la pena haber llegado hasta allí.

mirador sierra de Urbasa

Para terminar el día, bajamos de la sierra para darnos un chapuzón en la piscina fluvial de Zudaire. En Navarra, muchos pueblos convierten en verano sus ríos en piscinas naturales. La verdad que nos encantó esta idea, donde se aprovechan muy bien los recursos.

Día 3. Artaza - Landa (69km)

De Artaza a Landa

Salimos de Artaza por la NA-7130. Es una carretera con muy poco tráfico, por dónde pedaleamos con total tranquilidad. Poco a poco, la carretera va en ascenso y nos encontramos con el Puerto de Opakua. Unos 7km de recorrido y un desnivel medio de 5,7%. ¡Otra prueba superada!

puerto de Opakua

Tras la subida, varios kilómetros de bajada en los que las piernas se toman un descanso. Y, de repente, llegamos a Salvatierra. Primera parada en tierras Arabesas. Atrás dejamos Navarra. En el pueblo aprovechamos para comprar algunas provisiones. El tema es que para esa noche, no contábamos con ningún camping en nuestro recorrido. Y es que, aunque nosotros no vamos con ninguna reserva hecha de antemano, sí que tenemos claro qué opciones de camping hay en la ruta. Y esta vez, no había ninguna opción, por lo que habíamos decidido que probaríamos la acampada libre.

Saliendo de Salvatierra, tomamos la A-3022 y luego la A-3012 y llegamos a Marieta-Larrínzar. Ahí paramos a comer y descansar un poco. Desde allí, nuestro objetivo era recorrer parte del embalse de Ullíbarri-Gamboa. Este embalse tiene un sendero cerrado al tráfico motorizado que lo bordea entero. Concretamente, 52km de sendero para disfrutar y recorrer sin prisas ni agobios. Llegando a la altura de Landa, nos encontramos con su playa. ¡No siempre es necesario tener cerca el mar para encontrarte una playa! Nos pareció un buen lugar para pasar el resto de la tarde y,en nuestro caso, también la noche, jejeje…

embalse ullibarri gamboa

Tras varias vueltas y no pocas indecisiones… finalmente encontramos un lugar donde plantar la tienda. La acampada libre está prohibida en España, por lo que siempre hay que tomar precauciones como montar la tienda cuando anochece, levantarse temprano para recogerla, no hacer fuego, no ensuciar y dejar el lugar tal y cómo te lo encuentras… Algunas de nuestras reflexiones sobre la acampada libre las contamos en esta publicación de IG

En fin, bienvenidas son reflexiones y comentarios sobre este punto.

Y con esto y un bizcocho, ¡tercera jornada conseguida!

Día 4. Landa - Otxandio (16km)

De Landa a Otxandio

Amanecimos con el relente de la mañana sobre la tienda, pero también con unas bonitas vistas y la tranquilidad de estar solos en un tranquilo paraje natural. Desmontamos rápidamente la tienda y montamos nuestras bicis. El día amaneció fresco, por lo que decidimos ir a por un café calentito y un pintxo de tortilla.

Una vez tuvimos el estómago lleno, volvimos a nuestro pedaleo. Avanzábamos por uno de los lugares más verdes que he visto jamás. El lugar me recordaba a las imágenes que he visto de paisajes en Canadá. A nuestra izquierda, el embalse de Urrunaga, con su paleta de azules y los equipos de remo. A la derecha, árboles y más árboles. Naturaleza en estado puro. Durante el pedaleo, y viendo que pronosticaban lluvia para los próximos días, decidimos que haríamos un alto en el camino y, con base en algún pueblo, nos daríamos un homenaje en forma de chuletón. Fue así como dimos con Otxandio. Otra vez la casualidad nos plantó en un lugar lleno de encanto.

el verde de Navarra

Llegamos a los pocos kilómetros de pedaleo y el pueblo nos dio la primera sorpresa con un memorial a los fallecidos en el primer bombardeo sobre población civil de la Guerra civil Española. Paseando por sus calles, vimos el Koikili hostel.  Preguntamos y, dicho y hecho, ya teníamos habitación para los próximos dos días. ¿Segunda sorpresa? El dueño del hostel es un ex jugador de fútbol profesional del Athletic Club.

Nuestros planes por Otxandio: buenas comidas, zuritos y vinos y rutas por los alrededores del pueblo, que se encuentra rodeado por un montón de sendas y caminos que discurren a través de hayedos de cuento. Este tipo de bosque parece que tenga algo de mágico y, aunque estábamos en pleno verano, el bosque seguía húmedo y cubierto por un manto de hojas. Como si viviera al margen de las estaciones y los tiempos que marcamos los humanos. Una maravilla.  

Día 5. Otxandio (15,6km)

Parque Natural de Urkiola

Al día siguiente, decidimos salir de ruta por los alrededores del pueblo. Nuestra primera idea era realizar la ascensión al monte Gorbeia, pero el día amaneció con una intensa niebla que no te  permitía ver a varios metros de distancia. Como la niebla parecía dirigirse a la cima del monte, nos recomendaron realizar una ruta por el parque natural de Urkiola. Partiendo desde el santuario en el Puerto de Urkiloa, nos encaminamos al Urkiolagirre. Este sendero, quizá menos «famoso» que el Gorbeia, es muy conocido y transitado por la gente local, según nos contó la guía del parque. La idea era avanzar monte a través hasta alcanzar la cima del Urkiolagirre, pero las condiciones climatológicas no eran adecuadas y tuvimos que bordearlo siguiendo la pista. Estuvimos bajo la lluvia todo el camino. El verde era tan intenso que parecía fluorescente. Sin embargo, lo que más nos sorprendió fue encontrarnos con muchísimos caminantes ese día de lluvia: jóvenes, mayores, parejas, personas con sus mascotas,… a nadie parecía importarle la lluvia. Te das cuenta que tienes que olvidarte de esperar las «condiciones perfectas». No existen. Así que, si quieres hacer ___________ (completa aquí con cualquier cosa que quieras hacer), cárgate de razones y no de excusas.

Día 6. Otxandio - Urdaibai (51,6km)

De Otxandio a Urdaibai

Literalmente, nos dejamos caer de Otxandio a Urdaibai. El día anterior habíamos llegado hasta el Parque Natural de Urkiola pero, una vez pasado el punto donde habíamos iniciado la ruta, el camino se convirtió en una auténtica caída libre. Bajar hasta Durango, a poco más de 100 metros sobre el nivel del mar, era un juego de frenos. Sin llegar a ser la Carretera de la muerte que recorrimos en Bolivia, nos divertimos un rato dejándonos llevar por la pendiente.

Tras nuestro segundo desayuno del día en el pueblo de Durango, pusimos rumbo a Gernika. Sinceramente, íbamos con bastantes ganas de visitar el lugar y poder acercarnos a la Casa de Juntas y su Árbol y al Museo de la Paz. Al fin y al cabo, ¿quién no ha oído hablar sobre Gernika y su relevancia en la historia reciente de nuestro país? Una villa que es un memorial en sí mismo de los devastadores efectos de la guerra y los fascismos.

Pero, ¿qué pasó cuando llegamos allí? Pues, sinceramente, que la realidad en forma de cientos y cientos de turistas nos abrumó de una manera que no habíamos vivido en toda la semana. Habíamos pasado de una ruta plagada de pequeños pueblos/aldeas y de pocas personas con las que cruzarte al día a llegar a un punto donde no era posible seguir circulando en bici ante la cantidad de gente con la que nos cruzamos. Aquí llega el eterno dilema, ¿los lugares míticos pierden el encanto al verse sobre-expuestos a los cientos y miles de visitas? Por ejemplo, Machu Picchu nos sigue pareciendo un lugar increíble, algo digno de ver pero, ¿nos gustó más que Choquequirao? Entre la magia de llegar a un lugar y sentirte único o conocer el que, a priori, es el lugar que sí o sí te tienes que visitar si viajas a cualquier lugar…¿dónde te posicionarías? 

pequeños pueblos

Dejamos Gernika para dirigirnos a nuestro destino final de la etapa: el camping de Arketa. En este camping, existe un área de acampada para tiendas sin reserva, lo cuál nos vino genial para nuestro planning de viajar sin tener atado nada de antemano 😉

Una vez plantada nuestra tienda, nos acercamos a recorrer las marismas de Urdaiabi. El nivel del mar cambia de manera muy evidente y hay momentos del día y del año en el que podrías cruzar andando el estuario. En otros momentos, el nivel del mar sube y  se adentra en la tierra, mezclándose con las aguas del río. Nos sentamos en una de las orillas, contemplando el atardecer con un par de latas de cervezas. Un instante simple y feliz.

Hasta aquí el relato de nuestra ruta en bici por Navarra y País Vasco. Seguiremos contando en el próximo post las sensaciones y experiencias de la segunda parte del viaje: la costa.

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