Proyecto huerto I: Cómo empezar a preparar un huerto

Una vez decidido que sí, que queríamos tener un huerto y que teníamos la motivación «a tope», vino la primera pregunta, ¿Por dónde empezamos?. En este post contamos cómo empezar a preparar un huerto.

¿Dónde vas a plantar?

Paso a paso. Lo primero es saber de qué terreno/espacio dispones. Nosotros, cuando vivíamos en Madrid, hicimos nuestros pinitos en esto de cultivar con un pequeño huerto urbano. Teníamos una terraza con bastante espacio y nos construimos varios maceteros con palets en los que plantamos tomates, pimientos, ajos o zanahorias. Llegamos incluso a montar un sistema de riego por goteo y montamos una vermicompostadora: un recipiente para fabricar nuestro propio compost de lombriz para abonar la huerta (ya explicaremos más adelante un poco más sobre este tema). En aquél entonces, y pese al interés que sobre todo Jolu le puso, la verdad es que no conseguimos sacarle mucha producción al huerto urbano. Puede ser que les faltara tierra, nutrientes, muchísimo calor, poco espacio,… Aún así, fue nuestra primera toma de contacto con el cuidado y mantenimiento de una huerta.

Huerto urbano

Esta vez, contamos con bastante más espacio: un terreno de unos 300 m2, lo que nos va a dar bastantes más opciones. Lo primero que hicimos fue decidir la zona donde poner nuestros cultivos y definir cómo íbamos a distribuirlos. Para la elección de la zona tuvimos en cuenta la incidencia que tenía el sol sobre el terreno y también la calidad del suelo. Para lo primero, nos bastó con observar, según la trayectoria del sol, las zonas dónde más incidía el sol y aquellas que recibían más sombra debido a la presencia de edificios alrededor del terreno. Respecto al suelo, anteriormente en esa parcela se había puesto hormigón en algunas zonas, las cuales quedaban automáticamente descartadas. Con todo eso, la idea que tuvimos fue hacer tres bancales (secciones en las que se divide la tierra para distribuir los cultivos y el riego), de 1 metro de ancho x 6 metros de largo. También decidimos añadir un cuarto bancal, de estructura triangular, dónde queríamos poner plantas aromáticas.

Preparación del terreno

Preparación del terreno

Una vez decidida la estructura, había que ponerse manos a la azada y preparar el terreno. Empezamos desbrozando toda la parcela. Al no ser una parcela a la que se hubiera dado uso, las plantas habían crecido libremente por todo el terreno. Por tanto, decidimos despejar toda la superficie para delimitar claramente la zona de cultivos y tener a la entrada una amplia zona de acceso. Además, toda esa siega nos iba a servir más adelante para acolchar nuestra zona de cultivo.

Para la preparación del área de cultivos, lo primero que hicimos fue cavar el borde del bancal y remover toda la tierra para ver cuál era su estado. Nos alegró comprobar que la tierra estaba llena de vida: gusanos y demás insectos poblaban esos espacios de tierra. Tras varios días dándole a la azada, por fin teníamos nuestros bancales. Una vez preparada la tierra, pensamos que lo mejor era bordearlos con unos listones de madera para delimitar la zona de cultivo, separándola de la zona de paso.

Una vez terminado el borde, añadimos a los bancales algo de compost y de humus de lombriz que habíamos comprado en el vivero para nutrir lo más posible la tierra. En el futuro, tenemos pensado, a través de una compostera, fabricar nuestro propio abono a partir de los restos orgánicos que generamos en casa (ya explicaremos más en detalle cómo vamos a hacerlo).

¿Qué vas a plantar?

Aunque era ya un poco tarde para la plantación de verano, decidimos que lo íbamos a intentar. Por eso, en vez de plantar las semillas de los productos que quisiéramos plantar, decidimos conseguir en un vivero el plantel (las plantas en un estado inicial de crecimiento, para trasplantar directamente al terreno). Con esto nos hemos ahorrado algo de tiempo para poder tener la plantación lista para este verano. Como ya hemos comentado, queríamos que nuestro huerto siguiera los principios de la permacultura, lo que implica buscar asociaciones de cultivos que funcionen bien entre sí y plantarlos juntos. Esto se aleja un poco de la agricultura tradicional, dónde se plantan «los tomates con los tomates» y «los pimientos con los pimientos».

Tras varias consultas en otros blogs como L’Hort de Miravet o La huertina de Toni, nos decidimos por la siguiente combinación de plantas:

  • B1: Un bancal cuyo perímetro está bordeado con cebollas y con flores en los extremos para favorecer la aparición de pequeños insectos. En el interior se combinan matas de tomates y de pimiento y, en el centro varias lechugas y algunas plantas de albahaca que son beneficiosas para evitar ciertas plagas en las hortalizas.
  • B2: Un segundo bancal con perímetro otra vez de cebollas y, en el interior, una combinación de matas de tomate y de berenjenas, combinadas también con plantas de albahaca.
  • B3: Un tercer bancal con un perímetro de maíz, que combinaremos con judías (planta trepadora) y con calabacín y calabaza en el centro.
  • B4: plantas aromáticas como romero, lavanda, orégano, tomillo,…

En otro artículo explicaremos cómo ha sido el proceso de plantación y la distancia y distribución de cada uno de los cultivos.

Los planes están para cambiarlos

Unos días después de haber definido los cultivos que íbamos a poner y preparar el terreno, nos salieron unas cuantas semillas de calabaza que habíamos plantado en unas macetas. Ante la llegada de estas nuevas plantas, decidimos que teníamos que buscarles un hueco en nuestro huerto. Además, la visita al vivero y las ansias de frutas de verano, hizo que nos hiciéramos con un par de plantas de sandía. Así que, tuvimos que añadir un par de bancales más para ampliar la plantación.

Al remover nuevas zonas, nos encontramos con que solo teníamos espacio para otro bancal más junto a los 3 primeros, ya que esa parte concreta de la parcela, también tenía hormigón por debajo de los primeros centímetros de tierra. Así que, tuvimos que bordear esa parte, y poner un poco más apartado el bancal donde plantar las sandías. El resultado final de la estructura del terreno ha sido la siguiente:

Bancales en el huerto

Y hasta aquí la primera fase de nuestro proceso para preparar un huerto. Aún nos queda contar sobre el proceso de plantación, el sistema de riego con el que hemos decidido empezar, la compostera y la «zona de ocio» que queremos montar en el terreno.

¡Seguiremos contando!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.