Con Un Par De Mochilas

El reino del hielo: El Perito Moreno

Contemplando el Perito Moreno

Llegados al Calafate podíamos hacer dos cosas:

  1. Dormir allí y salir temprano al día siguiente para intentar llegar al Chaltén.
  2. Quedarnos un día más y visitar el Perito Moreno.

Puede parecer raro pero, no sé por qué, el Perito no era una de nuestros “imprescindibles” en este viaje. Sin embargo, una vez llegados hasta la puerta de entrada del glaciar, no podíamos dejar pasar la oportunidad de ir a contemplarlo (además, pensé que como les dijera a mis padres que había estado tan cerca y no había ido a verlo, iban a matarme, ;D jejeje).

Dicho y hecho, esa misma tarde nos informamos y al dÍa siguiente nos dirigimos al Parque Nacional Los Glaciares. El tiempo aquí en la Patagonia es impredecible, así que, aunque el día amaneció soleado, al llegar a mediodía al parque, estaba empezando a nevar. Todo el recorrido en bus fue una incertidumbre sobre si al llegar veríamos el glaciar o estaría todo cubierto por la niebla… Finalmente, bajamos del autobús y corrimos, casi literalmente, a comprobarlo. Ahí estaba, imponente, tan hipnótico… Es un efecto que hemos descubierto en estas tierras: al igual que el fuego, el hielo te atrapa. Hace que no puedas apartar la mirada, que no quieras perdértelo ni por un segundo… Caminamos durante horas casi sin mirar al suelo. No podíamos creérnoslo, era mucho mejor de lo que habíamos imaginado.

Perito Moreno

De repente algo cruje, un estruendo que suena como un disparo. ¿Qué es eso? Es el sonido del hielo desprendiéndose. Wow! Impresionante. Vemos trozos de hielo caer durante todo el tiempo que pasamos en el parque. De hecho, los buscamos. Nos apostamos en las pasarelas esperando que uno de esos crujidos acabe en desprendimiento. Durante horas contemplamos el hielo desde todas las posiciones y perspectivas posibles, haciéndole miles de fotos, maravillandonos con sus formas y colores… no sabíamos que el hielo pudiera ser tan azul!

Ya de vuelta nos sentíamos muy felices de haber llegado hasta aquí, y no habernos saltado este “imperdible” de Argentina. Una entrada espectacular a un país que seguro tiene mucho que ofrecer.

2 Comentarios

  1. Angel

    Lo que es un delito es no haber pisado en él… éso sí que es la bomba! Sentir las explisiones cuando estás ahí arriba y beberte un vaso de whisky y comerte un alfajor de chocolate después de 2 horas andando sobre el hielo. Ay melones…

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    1. Vicky (Publicaciones Autor)

      Ay Angelete, si que suena genial, pero con el chip que llevamos de bajo coste, hay algunas cosas que hemos tenido que dejar pasar… Pero bueno, nos estamos dejando cosas por hacer para cuando volvamos 😉

      Responder

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