Con Un Par De Mochilas

De Castellón al Delta del Ebro

Una vez más, hemos decidido montarnos sobre las dos ruedas y salir a pedalear. Teníamos ganas de un poco de cicloturismo, coger nuestra tienda y hacer kilómetros subidos en nuestras bicis. El destino del viaje, en nuestro caso, es siempre una cosa secundaria, lo importante son las ganas. Siempre decimos que cualquier ruta que hagamos y cualquier camino que tomemos, estará bien. Y es que disfrutamos con esto de viajar en bici. Con la libertad de avanzar a base de pedaleadas, sin más combustible que nuestras piernas, ligeros de equipaje y sin tener nada cerrado de antemano.

Para esta vez, puesto que teníamos 3-4 días, decidimos hacer una ruta por la costa.. La primera idea que tuvimos fue subir hasta Tarragona en tren, para luego ir pedaleando hacia Castellón, pero como teníamos el tiempo contado, al final decidimos salir pedaleando desde Castellón el martes y, donde hubiéramos llegado el viernes por la mañana, buscar la estación de tren más cercana para coger el tren y volver. 

Así, con posibilidad de cambiar los planes sobre la marcha, ¡como nos gusta!

Día 1. Castellón - Peñíscola

De Castellón salimos rumbo norte, hacia Benicasim. Siendo martes y de día un poco nublado, el paseo estaba muy tranquilo, con muy poca gente, con lo que pudimos avanzar bastante a nuestro ritmo. Llegamos a la vía verde que une Benicasim con Oropesa y allí, en un panel informativo, vimos que había una senda BTT hasta Peñíscola. Siendo que ese camino incluía la vía verde, pensamos que no podía ser muy duro, así que decidimos seguirlo.

Al llegar a Oropesa, tienes que continuar al carril bici hacia la izquierda, pasando por debajo de un puente y avanzando paralelo a las vía de tren, siguiendo las indicaciones de Marina d’Or. Tras un paseo flanqueado de palmeras, llegas a la “ciudad de vacaciones”. Es un mega complejo lleno de apartamentos, restaurantes, parques temáticos, etc. Un poco de todo y mucho de nada. Un estilo de vacaciones que a nosotros no nos dice nada, pero que a la vista está que tiene su público.

Seguimos avanzando por caminos secundarios, atravesando Torre la Sal hasta llegar a Torrenostra. Siempre siguiendo las indicaciones que se encuentran en el camino de la ruta BTT 10 (aunque muchas veces no se encuentran esas señales en los cruces, cuando más confusión puede generarse, pero bueno…), llegamos a Alcocebre. Parada para comer en uno de los típicos chiringuitos del paseo, un menú bastante básico por 11€. Seguimos la ruta, atravesando todo el pueblo, hasta llegar a la sierra de Irta. Aquí tenemos que decir que la senda 10 empieza a ser realmente BTT.  Camino de piedras arriba y abajo, entre matorrales, muchas veces impracticable con las alforjas y las cubiertas planas que llevamos en las bicis. Hicimos un buen tramo así, hasta que encontramos una salida a la vía 5, mucho más apta para el tipo de viaje que nosotros hacemos. He de decir que la sierra es ESPECTACULAR. Playas y calas prácticamente vírgenes, vegetación por todas partes, mar a un lado y montaña al otro… después de toda la sucesión de apartamentos tipical costa valenciana, se agradeció este paisaje.

Ya divisando el castillo de Peñíscola, nos encontramos una dura subida de varios kilómetros que lleva hasta la torre Badum. Realmente el único tramo duro de toda la etapa. Coronando la subida, casi te dejas caer hasta el pueblo de Peñíscola. Una vez más, buscamos un camping y encontramos uno muy bueno, cerquita de la parte antigua, donde salimos esa noche a dar una vuelta y cenar. 

Iniciamos la ruta con muy buen pie. Con paisajes que nos sorprendieron, siempre el mar como telón de fondo y un cierre en un pueblo tan bonito como Peñíscola. 

Vistas de Peñíscola

Día 2. Peñíscola - Eucaliptus

Salimos de Peñícola con la amenaza de lluvia. Recogimos campamento y nos lanzamos a la carretera. Siguiendo el paseo marítimo, conectas directamente con el siguiente pueblo: Benicarló. Para técnica para comprar provisiones y llegamos a Vinaroz, último pueblo de Castellón. (Cuidado porque la ruta aquí no está muy bien señalizada. Hay que buscar siempre los cominos). La idea era avanzar lo máximo posible por las calles del pueblo y la zona de villas, para luego tomar la N-340 hasta playas de Alcanar (no encontramos ninguna otra forma de llegar sin tener que meternos mucho hacia el interior). Llegando a la nacional, nos encontramos con un grupo de Zaragoza que iban en nuestra misma dirección. Mucho colegueo cicloturista, así que fuimos con ellos hasta Sant Carles de la Ràpita, donde nos despedimos con una cervecilla en mano 😀

Seguimos avanzando, ya que queríamos llegar al Delta. Nos habían recomendado un camping en la zona sur-este, Los Eucaliptos, así que entramos al Delta por el sur, dirección Poblenou. Paramos a mitad de camino a comer y echar una pequeña siesta, buenas costumbres que no queremos perder. Tal y como viajamos nosotros, lo más importante no es conseguir un número determinado de kilómetros al día, si no disfrutar el día a día del viaje, avancemos más o menos. Finalmente, y tras unos kilómetros de viento en contra, llegamos al camping. El emplazamiento era genial, rodeados de árboles y a escasos 100 metros de la playa.

Ya todo el camino por el delta nos había parecido una pasada. Muchos pequeños caminos por recorrer. Así que decidimos que nos quedaríamos la tercera noche también en ese camping para recorrer el delta, en vez de seguir rumbo a Tarragona.

Es lo bueno de viajar sin un objetivo concreto, si te gusta un sitio, te quedas. Y el delta bien se merece al menos dos días enteros para recorrerlo.

Hoy me siento libre

Día 3. Eucaliptus - Sant Joan d'Enveja - Riumar - Deltebre - Eucaliptus

Nos lanzamos temprano con el ánimo de recorrer el delta pedaleando por sus caminos flanqueados de arrozales. Atravesamos los pueblos de Muntells y Sant Joan d’Enveja, hasta llegar al Ebro y…wow. Una inmensa cantidad de agua. Siempre hemos dicho que durante nuestro viaje de 5 meses por Sudamérica, lo increíble y a lo grande que nos parecía la naturaleza: montañas, glaciares, ríos…pero este, sinceramente, no tiene mucho que envidiarles. Siguiendo el margen del río, llegamos hasta su desembocadura, en la zona del Garxal. Nos sorprendió muchísimo encontrarnos unas maravillosas playas de dunas, donde no había casi nadie.Nos chocó, en comparación con la gran masificación que se ve en otras playas de la Comunidad Valenciana. El delta me estaba pareciendo un paraíso, por suerte no muy explotado. 

Volvimos hacia Deltebre, esta vez atravesando un poco más por el interior del delta. Realmente es un laberinto de carreteras, caminos y sendas donde poder perderse. No teníamos ninguna referencia para comer en el pueblo pero, por suerte, encontramos el Nicanor. Un menú de 12€ fantástico con un arroz negro delicioso, tellinas de aperitivo, postre casero y botella de vino incluida. Totalmente recomendado.

Tras la comida, teníamos que reposar un poco, así que cabezadita junto al Ebro antes de tomar la senda que nos llevaría de vuelta al camping. Teníamos la idea de llegar por el Trabucador a la zona más sur del delta, Punta Banya, unida tan solo por una lengua de arena. EL viento en contra y la arena hacía complicado el avance, así que nos quedamos viendo las comentas del kitesurfing y disfrutando del atardecer, antes de poner rumbo de vuelta al camping.

kitesurf al atardecer

Día 4. Los Eucaliptos - L'Aldea

La última mañana, hicimos el recorrido del camping a L’ Aldea. Unos 25 kilómetros bastante tranquilos para llegar a coger el tren de vuelta a casa. 

Como siempre nos ha pasado en estos viajes, hemos disfrutado mucho del avance lento, el pasar poco a poco de pueblo en pueblo, parar y seguir a voluntad… El entorno del delta ha sido precioso, al igual que la Sierra de Irta. Un lugar al que, sin duda, queremos volver.

Una vez más, lo importante no es el destino en sí, si no el camino. Volvemos a casa satisfechos y con ganas de más bicicleta. ¡Buenas rutas!

Recomendación

Como siempre nos pasa, hubo algo que echamos en falta en las alforjas. Esta vez fue el repelente. Imprescindible en esta zona de humedales. Los mosquitos se dieron un festín con nosotros. Para que esto no se repita, estamos preparando un post con nuestros imprescindibles en un viaje cicloturista. A ver si ponemos en práctica nuestros propios consejos.

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